miércoles, 15 de agosto de 2012

La segunda vez



Y allí estaba de nuevo. Después de tantos años, aún conservaba su gracia.
Corríamos entre los pasillos, los techos, a los saltos entre sillas, libustrinas y muros de terminaciones antiquísimas.
Reíamos, no sé por qué; alternando el ánimo con algunos momentos de desesperación cuando se presentaron obstáculos que sortear (como siempre sucede cuando uno lo pasa bien).
No la recordaba. Honestamente, pienso que la había olvidado. En mi memoria, mucho menos en mi conciencia, no tenía rastros de ella. Por más que me interrogasen o indujeran durante años. Resultó una grata sorpresa el reencuentro.
Mucho tiempo había pasado hasta que un día como hoy, lluvioso de invierno, retornase de la nada. Fue totalmente inesperado.
Era rubia, diría castaña. Tenía el pelo recogido, con su delantal blanco. No puedo describir su rostro, pero era hermoso. Probablemente reflejaba la última imagen que tuve de ella. La última vez que la vi, si es que alguna vez así fue.
Desde lo más profundo de mi ser agredecí esta nueva oportunidad. Tuve que luchar por ella. Escenas sin sentido querían arrebatármela, pero sin éxito.
Cerca del final estrechamos nuestras manos sin darnos cuenta, automáticamente. Con mi palma derecha tomé su brazo izquierdo, en modo fraternal, instintivo. Yo no me di cuenta de que, probablemente, nunca más volvería a verla, a escuchar esa voz que no oía, esa boca que gesticulaba sin emitir sonido. Sin embargo la escuchaba de todos modos, sabía lo que me decía. Me advertía sin perder la sonrisa. Aunque desperté sin recordarlo.
Y todo sucedió tal como aquel día, casi diez años atrás, cuando la soñé por primera vez.

Afuera llovía a cántaros, la tormenta matinal era tremenda.

Atónito, un dolor punzante se acrecentaba en mi pecho. Algo hermoso había pasado, y no lograba disfrutarlo. Tenía una certeza que provocó mi llanto.
Ella había estado de nuevo. Aún conservaba su gracia.
Enseguida comprendí que nunca más volvería a verla. Sólo fue un sueño, el más lindo de mi vida. Y no habría tercera vez.